Shift Happens

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Los cambios ocurren y actualmente, la vida dista mucho de como lo era el siglo pasado.
Los avances tecnológicos cambian nuestra perspectiva de la vida, nos condicionan y nos llevan a un consumismo extremo, a una ambición tecnológica y al ansia por progresar, por tener la última novedad en electróncia, el ordenador más avanzado, la consola más novedosa o el teléfono móvil más sofisticado.

Según la BBC, un nuevo blog es creado cada segundo. Las redes sociales cuentan con infinidad de visitas al día y los mensajes de texto que enviamos diariamente superan al número de palabras utilizadas por Shakespeare en su literatura.

Empieza la era del e-papel. Las cosas ya han cambiado.

MacBook: divino tesoro

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Mi pequeño tesoro, mi bien más preciado: mi portatil.

Desde el principio yo lo tenía claro: quería un Mac. Un Mac blanco. Mi hermano intentó disuadirme con miles de nuevas ideas, pero cuando llegamos a la tienda, lo vimos... y supimos que ¡estaba hecho para mí!

Ahora puedo estar tranquila si me lo roban (pero mejor que nadie lo intente). La cámara integrada iSight se puede controlar de manera remota desde otro ordenador con la aplicación 'Back to my Mac'. Gracias a este sistema, la policía neoyorkina pudo dar con los ladrones de varios aparatos electrónicos ya que, entre ellos se encontraba un MacBook. La dueña del mismo, al comprobar que alguien se había conectado a Internet desde su ordenador, utilizó la cámara para realizar instantáneas de los ladrones, que curiosamente habían estado unos días antes en una fiesta en su casa.

Según The New York Times, no es la primera vez que la policía utiliza la tecnología para capturar a ladrones de ordenadores. El pasado marzo, recuperaron en California un portátil con datos privados e información personal de miles de empleados gracias a un software de seguimiento instalado en el equipo que indicó directamente al sospechoso.

La tecnología nos inunda... y en este caso qué bien nos viene!

De paseo por la historia

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Recuerdo con cariño aquellas clases de Sergio y de Antonio Juan en las que, año tras año, salía un nombre: John Gutenberg, el inventor de la imprenta que se convertía en lo más aburrido y repetitivo de clase de Teoría e Historia de la Información o de Diseño Periodístico.
Pues bien, aquel hombre cansino del que tanto había escuchado hablar y al que nunca le había prestado demasiada atención, apareció ante mis narices en Manchester.

En la John Rylands Library, un edificio neogótico con magia que te traslada a 1890 en un santiamén, me encontré con una de esas máquinas de las diapositivas de los profesores: una máquina impresora del siglo XIX, impoluta y brillante.




Casi se me escapan las lágrimas de la emoción. Desafié al guarda de seguridad e imortalicé aquella máquina en honor a lo que siempre estudié pero nunca atendí.

John Gutenberg inventó la técnica de impresión que dio pie a todo el mundo editorial que hoy tenemos. Para crear su imprenta, Gutenberg adaptó una prensa de madera, de las que se usaban para moler la uva en la preparación del vino.

Creó tipos móviles metálicos (de plomo) que, a diferencia de los de madera, eran mucho más resistentes, por lo que se podían utilizar muchas veces. Los diseñó como la escritura a mano de la época, al estilo gótico y modificó la consistencia de la tinta, para que fuera densa y se pegara bien a los tipos.

Los tipos se colocaban en línea uno tras otro, sobre una vara de madera. Las palabras quedaban separadas por un tipo sin relieve, que no imprimía nada. Las líneas obtenidas se ordenaban en una caja o galera. Después, se untaba tinta en los caracteres y se ponía un pergamino sobre ellos. La impresión se obtenía de la presión de la galera contra la hoja mediante la prensa.

Total, que allí estaba, en aquel edificio antiguo, con un olor especial, olor a antiguo, a historia, a las miles de personas que han pasado por allí y han disfrutado durante ciento veinte años de aquellos libros y manuscritos que fueron posibles gracias al invento de Gutenberg.

Desde luego ha servido para algo: para que me informe a conciencia de la historia del impresor alemán. Volveré.

Receso de reflexión

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Se acabó el receso bloguero... perdón por esta temporada sin publicar.

Acabé la carrera y con ella mi andadura periodística en la ciudad que me vio crecer. Cinco años de aprendizaje de una profesión "caótica" para algunos pero inmejorable para mí.

En septiembre, contra todo pronóstico, tomé una decisión trascendental: venir a Manchester para aprender inglés. Y aquí estoy, anhelando la actividad periodística, mi gente y mi país pero aprovechando al máximo cada momento de esta oportunidad. Improving my english to improve my future. O al menos eso espero.

Imposible trabajar aquí like a joirnalist, así que durante siete horas y media al día "chequeo" billetes de vuelo en una agencia de viajes con chicos y chicas de las más recónditas nacionalidades.

No es un medio de comunicación... pero es mejor que el Starbucks y hablo en inglés todo el día.

Sólo una semana de trabajo en la oficina ha sido suficiente para recordarme por qué estudié periodismo:

-Porque no puedo estar sentada durante ocho horas seguidas.
-Porque echo de menos el teléfono y consultar mis redes sociales.
-Porque me aburre hacer lo mismo cada día. Me encanta levantarme y saber que hoy voy a hacer algo diferente que ayer.
-Porque no me emociono cuando llega a mis manos un billete de una nueva línea aérea, pero sí lo hago cuando consigo un tema chulo para publicar.
-Porque paso todos los días por el Ayuntamiento de Manchester y pienso: ¿de qué serán las ruedas de prensa hoy aquí?

Definitivamente he llegado a la conclusión de que ser periodista es lo mejor que puedo ser. Descanso un año, pero prometo volver con ganas y energía para poder llegar a ser una buena periodista!

Ciberamigos, cibercompañeros, ciberconocidos

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Amigos, conocidos e incluso amigos de amigos se dan lugar en las redes sociales. Sitios web donde se pueden consultar fotos y comentarios de unos y otros. Una buena forma para enterarte de todas las celebraciones que tienen lugar en tu entorno, saber de la gente que hace tiempo que no ves y felicitar a tiempo a tus amigos. Tuenti, Hi5, Facebook, y MySpace son algunas de las redes sociales más conocidas entre los jóvenes. Es suficiente con tener una cuenta de mail y algunos contactos para poder formar parte de este mundo en el que todo vale para tener más y más amigos y albergar más y más visitas.

Estas redes sociales abren una nueva brecha digital entre los asiduos de las mismas y los que aún van por el google, el correo electrónico y los mensajes de texto.

Ahora viene el twitter. What are you doing? ¿Qué estás haciendo? Los usuarios reflejan todos sus movimientos en esta página para que sus contactos sepan de su andadura. En cualquier momento y desde cualquier lugar podemos conectarnos a Internet y dejar patente nuestra actividad, nuestro trabajo y nuestros pensamientos.

Gracias a Jose y al twitter hoy he descubierto ReportingOn una especie de twitter para periodistas donde los redactores cuentan sobre qué están escribiendo en cada momento.

Mi pregunta es: dada la competencia que existe entre los medios de comunicación, ¿tiene futuro esta nueva plataforma? sin duda es una buena idea para intercambiar fuentes, encontrar temas y compartir ideas.

Lo bueno es que, si bien hay "competencia" entre los medios, los periodistas seguimos disfrutando de los cafés mañaneros e intercambiando todo tipo de impresiones independientemente de la empresa que nos pague a fin de mes. ¿Por qué no hacerlo también vía Internet?

El lugar de la publicidad

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La publicidad nos absorve, la vemos allá donde vamos. En postes, en vallas, en marquesinas, en coches, en autobuses, en camisetas, en folletos... y en los medios de comunicación. No nos damos cuenta de los anuncios, aunque al parecer funcionan -o funcionaban-.

Cada empresa invierte una gran cantidad de dinero para ser reconocida anunciándose en todo tipo de formatos. Sin embargo, la publicidad en los medios de comunicación siempre había sido una de las fórmulas más rentables para ambos bandos pero... se nos plantea un pequeño problema: la llegada del gigante de Internet.

Ya casi todos estamos convencinos del fin de la prensa de pago en papel y los publicistas parece que también se hacen cargo. Internet se lleva la publicidad.

Esas insoportables ventanas que nos salen cuando abrimos una página suponen rentabilidad para el anunciante y, mucho más si por error (o intencionadamente) pinchamos sobre tal anuncio. No son tan molestos los anuncios en los periódicos ¿verdad? probablemente porque no vienen acompañados de sonidos irritantes.

El Mundo publica que el mercado publicitario podría caer este año más de un 9% y sólo Internet resistiría tal caída ya que el todopoderoso se salva de las cifras registrando un aumento del 19,2%.

Ni si quiera la crisis afecta a Internet ¿Hay algo que en Internet no sea posible?

Tecnología de bolsillo

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Hace quince años quedábamos con nuestros amigos días antes, utilizábamos las cabinas para contactar con la gente cuando estábamos en la calle y los mensajes de texto... era algo que ni siquiera una servidora podría imaginar. Internet empezaba a formar parte de nuestras vidas, pero como algo lejano, era algo con lo que podíamos contactar con otras personas y obtener información sobre multitud de asuntos. Cuando alguien se compraba una casa, lo siguiente era la compra de una enciclopedia por tomos que lucía en las librerías de los comedores.

Hoy todo es diferente, al llegar a casa, lo primero que hago es encender mi portátil y consultar mi correo electrónico, visito las diferentes redes sociales a las que pertenezco por si tengo algún mensaje, escribo lo que he hecho en twitter y ante cualquier duda o curiosidad: google. El santo buscador donde todo es posible.

Por otro lado, nunca salgo a la calle sin mi móvil (bueno, o casi nunca, porque debido a mi mala cabeza más de uno se ha llevado un cabreo alguna vez). Todo el mundo tiene, al menos, un teléfono móvil. Según las encuestas en España hay más móviles que personas, lo que debería ser preocupante. Si el exceso de información es infoxicación, el exceso de tecnologías sería... ¿tecnoxicación? yo lo sufro, fijo.


Ahora podemos llevar el ordenador y el teléfono en el bolsillo reunidos en un todo. Son teléfonos de nueva generación como el Iphone de Apple que causa euforia ya que parece ser un objeto divino digno de admirar gracias a su gran abanico de posibilidades. Mi buen amigo Luis podría darnos alguna charla sobre las maravillas de su Iphone, y la marquesita tampoco se quedaría atrás.

Google también se ha subido al carro de los teléfonos de última generación y saca al mercado su propio modelo: Android. Un sistema operativo que incluye las aplicaciones de Google search, You Tube, acceso a tu cuenta gmail, almacenamiento de contactos, calendario, poder visualizar y almacenar tus eventos y chat entre otras muchas cosas.



Está visto, llegamos a una nueva era en la que desde el teléfono todo es posible...
¿Quién iba a decir todo esto hace quince años?